
Querría expresar en mis propias palabras lo que disfrutamos y lo que sentimos atravesando la Sierra de Irta, bueno, más bien la bordeamos porque elegimos la ruta más fácil de las que existen al ir con peques, pero me quedan justas las palabras y el sentimiento intenta alcanzar mis dedos, pero cortos se quedan, así que mencionaré una exquisita nota del escritor y geógrafo valenciano José Manuel Almerich Iborra, autor de múltiples escritos sobre paisajes, rutas y en general sobre la Comunidad Valenciana, que la describe a la perfección:
“Resulta difícil imaginar un lugar junto al Mediterráneo libre de edificaciones. Un lugar donde las ásperas tierras de secano, algarrobos, olivos y pinos azotados por el viento, campos abandonados y caminos polvorientos lleguen hasta la misma orilla del mar. Un lugar donde pequeñas calas y playas solitarias reflejan montañas difusas abancaladas hasta su cumbre. No, no estamos hablando de ninguna isla del Egeo, ni tan siquiera de la cercana Menorca, sino de la sierra de Irta, nuestra última montaña litoral.
Al norte de Castellón y muy cerca de la ciudad fortificada de Peñíscola, la sierra de Irta es la última franja que queda libre de edificaciones desde Francia hasta Andalucía, la última oportunidad que tuvimos los valencianos de mantener intacta la costa igual que cuando llegaron, hace más de tres mil años, los primeros fenicios. Veinte kilómetros de costa virgen donde la especulación apenas le dío unos unos zarpazos y donde el irreversible parapeto de hormigón frente al mar, jamás llegó a ser construido.
Este paraje, declarado por la Generalitat Valenciana Parque Natural en julio de 2002, es una verdadera joya natural y paisajística, un verdadero milagro que haya llegado a nuestros días, un lugar donde la naturaleza mediterránea se muestra tal y como es, sencilla, cautivadora, impresionante.
Situada entre los términos de Peñíscola y Alcalá de Xivert, la sierra de Irta es una alienación montañosa orientada de norte a sur y paralela a la costa perteneciente de lleno a la Cordillera Costero-Catalana. Su constitución caliza, aparentemente compacta, se divide en dos formaciones alargadas y separadas por sendos valles donde aparece el valle de Estopet, abierto hacia el sur, i el pla del Senyor donde se encuentra, junto a un manantial, una antigua masía rodeada de olivos centenarios. Estas pequeñas depresiones, aprovechadas para el cultivo, quedan enmarcadas por laderas roturadas en terrazas y soportadas por largos muros de piedra seca. Fruto de siglos y siglos de esfuerzo humano, generación tras generación, se fue levantando un paisaje en graderías que, como inmensos anfiteatros, a veces también se asoman al mar.
Un despoblado de origen morisco, Hirta, da nombre a la sierra. Una torre de guaita protege la costa y dos castillos templarios vigilan los pasos estratégicos. Entre ellos, restos de corrales, aljibes, pozos, norias, casas abandonadas de carabineros y ermitas destacan sobre el manto verde y sediento de la coscoja mientras el azul del mar se extiende, infinito, hasta quedar roto por la confusa silueta de las islas Columbretes.

A veces, lo más auténtico está tan cerca que resulta difícil verlo.
Afortunadamente, todavía estamos a tiempo de recorrer su colada litoral a pie o en bici, entre muros de piedra y dunas colonizadas por lentiscos y acebuches. Los pinos inclinados por la fuerza del viento y quemados por la sal, adoptan formas extrañas y sobreviven sólo para darnos sombra y descanso mientras escuchamos el murmullo de las olas que rompen a nuestros pies.
Sin nada que nos recordase la cercanía de núcleos habitados, nos sentimos por unas horas seres privilegiados, únicos viajeros en un paisaje arrebatador, ancestral, insólito en nuestro litoral, solitario en invierno, pero acosado en verano por su propia belleza.“
Después de esta introducción os contaremos más de nuestra experiencia en la Sierra de Irta, después del salto.
La Sierra de Irta es recorrida por el PR-V 194 que recorre tanto el interior montañoso como todo el borde costero (de menor dificultad). En nuestro caso, y dado que íbamos con los peques del equipo, decidimos recorrer la parte del PR-V 194 que va desde Alcoceber en Cala Mundina hasta Peñíscola finalizando en el Barranco del Volante: en total unos 13 km.
En días previos estudiamos el camino con la idea en mente de hacer el recorrido en bici, pero viendo que había algunos “cortes” en el camino y teniendo que atravesar a pie un pequeño entramado rocoso de la costa se nos antojaba bastante engorroso de hacer con las bicis, así que siguiendo los consejos de Kansalator que ya había hecho el recorrido con anterioridad, nos decidimos por alternar ruta a pie y en coche de manera que podríamos ir haciendo geocaching mientras disfrutábamos del paisaje y a la vez evitábamos los tramos mas complicados volviendo sobre nuestros pasos y cogiendo el coche hasta el siguiente punto donde continuar con la ruta.

Nuestro recorrido fué básicamente el siguiente: Desde el cache de Cala Mundina (inicio de la ruta) a pie hasta el cache VGG: Argilaga, un vértice geodésico cercano a la Cala Argilaga. Desde ahí regreso a pie hasta el punto de partida. Cogemos el trushoomobile y siguiendo una carretera de tierra un poco más al interior dejamos el coche lo más cercano posible al siguiente cache: Cala Argilaga, donde dejaremos de nuevo nuestro vehículo y continuamos a pie hasta el cache Camí del Pebret. Una vez allí, regresamos de nuevo a pie hasta Cala Argilaga y nos movilizamos de nuevo para continuar la ruta hasta el final del recorrido en el Barranco del Volante, en Peníscola.
Después de una jornada muy divertida y un pelín dura al final, completamente a oscuras, conseguimos nuestro objetivo: 28 caches diseminados por todo el recorrido y la visión de un Peñíscola luminoso y con una preciosa luna llena de invitada especial.

Aquí tenéis el track que seguimos gracias a nuestro compañero Geo-joshua: (GPX) Vora-Irta
Aquí tenéis la Guía de la Sierra de Irta en Valenciano y en Castellano.
Y os dejo también un track que no recorre el PR-V 194 al completo pero que, incluyendo la ruta que hemos hecho nosotros realiza gran parte del recorrido pero acortando un poco por el PR-V 194.3 os llevará de visita a la Ermita de Sant Antoni (Siglo XVI), Cim de la Bota, Castillo de Santa Magdalena de Pulpis, Mallada de la Rabossa (que es la entrada al Barranco de la Carrera), Mas del Senyor y el despoblado de la Sierra de Irta: Track (GPX) PR-V 194
Galería de fotos en Picasa: Sierra de Irta
No dudeis en disfrutarlo.


Qué buena pinta!!! Habrá que plantearsela muy seriamente…
Confirmo todo lo dicho por Trushoo, este verano tuve la suerte de poder difrutar de la Sierra de Irta y quedé maravillado. Uno de los pocos sitios del Mediterráneo donde puedes disfrutar de un buen baño con paz y tranquilidad.
Muchas gracias Trushoo por tu blog me ha servido para aprender cosas nuevas de la Sierra de Irta que desconocía. Sin lugar a dudas el verano que viene volveré.